El juego de la memoria
Como mantener una buena memoria con unos sencillos hábitos de vida.

El juego de la memoria

 Me acaban de presentar a un amigo y al momento ya he olvidado su nombre, no me acuerdo donde he dejado las llaves, el móvil, la cartera… Lo tengo en la punta de la lengua pero no me sale… ¡Qué mala memoria!

Seguro que esto nos es familiar, ya que todos tenemos lapsus de memoria en algún momento, pero ¿Cuándo esto se convierte en un problema? Perder la memoria no es ningún juego. Como tantas otras partes del cuerpo que van a menos con la edad u otras razones, deberíamos de preocuparnos por la salud de nuestro órgano más preciado, el cerebro, y más allá de la memoria, de todos aquellos procesos de los que se encarga. Hemos de tener en cuenta que si la memoria es la ventana más evidente de que algo no va bien, está depende de otros factores tales como la atención, la velocidad de procesamiento, la capacidad de aprendizaje, etc.

Y aquí viene la pregunta del millón de dólares:

¿Cómo podemos cuidar nuestra memoria?

Están muy de moda los libros de autoayuda para potenciar la memoria, y nuevas apps con juegos que potencian nuestro CI, y sin desmerecer ningún tipo de ayuda, que correr 10 minutos a la semana siempre es mejor que no hacer nada… Esto no es suficiente, a la vez que resulta tedioso, y probablemente nos lleve a  abandonar al poco tiempo de empezar.

Igual que para cualquier otro tipo de entrenamiento, existen una serie de premisas, que debemos considerar. Primero la motivación, y que esta sea constante en el tiempo, para lo que debemos proponernos unos objetivos realistas y no perdernos en la frustración que nos empuje a abandonar antes de tiempo. Segundo, la evidencia científica de que el entrenamiento es el correcto, para aprovechar al máximo el tiempo dedicado. Tercero, fijarnos una meta, a la que poder dirigir nuestra atención en caso de cansancio y aburrimiento.

 

La importancia del apoyo profesional

 El acompañamiento en este proceso debe ser, siempre que sea posible, de la mano de un profesional. Dependiendo de los logros que queramos conseguir este nos ayudará de la forma más exitosa. Ninguno de nosotros pagaríamos un gimnasio, para que nos pongan al lado de una piedra y nos digan vete moviéndola como veas y dentro de un mes nos volvemos a ver. Probablemente, a base de mover una piedra, nos pongamos más fuertes, perdamos volumen, etc. La pregunta es, ¿ Es esto exactamente lo que yo quería?, ¿He dedicado mucho más tiempo que si utilizara máquinas especializadas?. Aún así lo más probable es que en dos días nos cansemos de mover una piedra sin sentido y abandonemos el entrenamiento, los objetivos y por lo tanto la meta.

 

Ejercitar la memoria

Una estrategia eficaz

Si bien el acompañamiento por parte de un profesional nos llevara a alcanzar objetivos más ambiciosos, os propongo una pequeña guía para llevar un entrenamiento. De esta manera se facilita que se mantenga un funcionamiento saludable de nuestro cerebro, el cuál de por si, mejorará nuestra memoria y otras funciones cognitivas superiores. Para ello únicamente emplearemos 30 minutos al día o incluso menos.

¿Qué debe incluir?

Nuestra estrategia incluiría los siguientes puntos:

1. Crear un plan: por escrito, donde reflejemos el tiempo que podemos dedicar. Proponernos unos objetivos claros y realistas, fijando metas a corto y largo plazo..

2. La alimentación: Esto es evidente, no solo repercute en el cerebro, sino en cada célula de nuestro cuerpo, una dieta sana y equilibrada es muy importante, pero si pensamos que las neuronas son las células de nuestro cerebro y que son las que más usamos a cada segundo, cobra una importancia aún mayor. Un buen equilibrio entre los minerales y vitaminas necesarios para un correcto funcionamiento cerebral. Las proteínas y glucosas que son la gasolina de nuestras neuronas son esenciales...

3. El sueño: Cuando dormimos, nuestro cerebro no descansa, sino que es el momento que aprovecha para su propio autocuidado, donde organiza y almacena la información recibida durante el día, y realiza tareas de limpieza: Elimina toxinas y otras partículas que no es capaz de realizar durante las horas de trabajo diurnas. Por lo tanto debemos intentar realizar un descanso de entre 8 y 9 horas diarias. .

4. Ejercicio físico: tan evidente como una buena dieta y un buen descanso, aquí poco puedo añadir. Todo va en función de cada persona de manera individual. Repitiendo lo que mencionado antes, mejor darse un paseo a la semana de diez minutos, que no hacer absolutamente nada. Y una vez más plantearse objetivos realistas, etc.

Y finalmente...

5. Entrenamiento específico de las funciones cognitivas. Memoria, atención, concentración... Adaptadas a cada caso y situación particular. En una próxima entrada del blog ampliaremos con más información y ejemplos prácticos de una rutina de entrenamiento.

Despistes y mala memoria

Habrás descubierto que las estrategias para recordar que proponemos son fáciles de conseguir y mantener si nos lo proponemos firmemente. Este entrenamiento hará que mantengamos en buena forma nuestro cerebro. Si tus necesidades (objetivos) son más exigentes, o la pérdida de capacidades como la memoria o la atención  se hace demasiado evidentes y empiezan a ser un problema, se debería realizar una correcta evaluación neuropsicólogica.  De los resultados de esta se podrá proponer una intervención específica de la mano de un buen profesional especializado en las funciones cerebrales: un neuropsicólogo.

Miguel Perez

Neuropsicólogo Educativo.

Director del centro Thálamus

“Si lo recordáramos todo estaríamos tan enfermos cómo si no recordáramos nada” William James.

Y como no, os emplazo a que nos acompañéis cada semana en nuestras próximas entradas del blog. Seguiremos hablando sobre desarrollo infantil, crianza, aprendizaje y neuropsicología y como aplicarlo a tu vida familiar y personal. 

Y si lo que deseas es una cita con nuestros profesionales para tratar cualquier cuestión más específica contacta con nosotros para gestionar tu cita informativa gratuita.

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